martes, 14 de agosto de 2012

Un laboratorio para mejorar el ferrocarril

Cuando se habla de un laboratorio el profano tiende a pensar en batas blancas y vistosos ensayos, y pierde de vista que, en realidad, hoy casi todo se hace mediante ordenadores. Y eso es básicamente el Centro de Tecnología Ferroviaria (CTF): una sucesión de salas con investigadores sentados frente a sus computadoras.
En las mentes (y las pantallas) de esos científicos del siglo XXI se están forjando algunas de las claves del futuro, no solo para el ferrocarril español, sino también para proyectos de gran envergadura y complejidad técnica, como el AVE que un consorcio español construirá entre La Meca y Medina, en Arabia Saudí.
Estas instalaciones, ubicadas en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) en Málaga, albergan el primer centro de investigación del sector en España donde colaboran multitud de empresas privadas, bajo los auspicios de una entidad pública, como es el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif). Entre ellas, se encuentran prácticamente todas las compañías que participan en la construcción de la infraestructura saudí, lo que lo sitúa en una posición clave para el desarrollo de soluciones de I+D para afrontar el paso por el desierto.
Miguel Ríos, director comercial y de gestión del CTF, ejerce de anfitrión entre las salas acristaladas y diáfanas del edificio Retse, cedido por la agencia Idea de la Junta. Hasta ahora son 36 las compañías que han firmado acuerdos para implantarse en este megalaboratorio sobre el tren, de las que 16 ya tienen presencia de personal investigador, con unas 64 personas en plantilla. Prácticamente todos son ingenieros y varios de ellos están formados en la UMA. En los meses siguientes se irán incorporando el resto, hasta un total de 244 profesionales.
En marcha
Los laboratorios que ya están activos participan en el desarrollo de componentes clave para la seguridad y funcionalidad de las líneas de alta velocidad, como los sistemas de gestión; las comunicaciones con el vehículo; la mejora de las vías y las catenarias y la huella aerodinámica de los nuevos modelos, tales como el Oaris de CAF y, próximamente, el Avril, de Talgo, en colaboración con un centro de ensayos situado en Brihuega (km. 69 de la línea Madrid-Lérida). Pero también en aplicaciones energéticas de futuro, como la patente de Adif para la recarga de coches eléctricos (las llamadas ferrolineras); e incluso en el desarrollo de nuevos materiales para construir las estructuras que soportan los carriles (como los viaductos) y para reducir su impacto y su mantenimiento.
Por su parte, el trabajo de los investigadores de Adif y de varias empresas asociadas está centrado actualmente en la mejora del sistema inteligente de transporte Da Vinci, desarrollado por Indra para Adif, que permite regular el tráfico y la integración de todos los sistemas. A modo de ejemplo, Ríos comenta que un operador de tráfico, desde su pantalla puede llamar directamente a un tren concreto con solo pinchar sobre el icono que lo representa, sin necesidad de buscarlo. Pero también comprobar si la catenaria tiene tensión e informar a los viajeros. Además de en España, ya se ha implantado en Medellín (Colombia), Londres, Lituania y Marruecos.
Da Vinci permite desarrollar nuevas funcionalidades, por lo que hay empresas que han hecho aplicaciones específicas para determinadas funciones, y en los llamados puestos de integración pueden validar esos programas en un entorno de explotación real, que contiene toda la información de la línea Madrid-Levante, en una especie de recreación virtual de la traza (con todos sus detectores y sensores de vía) pero sin afectar a la circulación real.
Más velocidad
Otro elemento que, unido al anterior, permitirá que en el futuro los AVE alcancen velocidades superiores a los 300 km/h, es lo que se conoce como ERTMS, esto es, el sistema de comunicaciones entre el tren y el centro de control. En este punto, en Málaga se está trabajando en el nivel 2, que sustituye las balizas del nivel 1 por redes de radio GSMR, tanto para transmitir voz como datos e información continua. Ello permite velocidades de hasta 350 km/h. El CTF cuenta con un entorno de simulación de los equipos que gestionan la información para enviarla, vía radio, al tren, y que permite identificar incidencias en tiempo real.
Aunque se trata de elementos tecnológicos de gran complejidad, al final todos ellos tienen un solo objetivo: que los trenes puedan llegar cada vez de forma más rápida, segura y fiable a sus destinos. (Fuente: diariosur.es)

No hay comentarios:

Publicar un comentario