Una vez magnificas e innovadoras, las estaciones de trenes
de Moscú no han sido restauradas seriamente desde hace más de medio siglo.
Hermosas en el exterior, poco a poco se han convertido en refugios para la
gente sin hogar y un campo de acción para los carteristas. El ayuntamiento
tiene ambiciosos planes, que han sido bien acogidos por la población, para
restaurarlas.
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| Estación de Kazán en Moscú. Fuente: Itar Tass. |
Las nuevas estaciones rediseñadas tendrán como objetivo
hacer los viajes más cómodos a los pasajeros: habrá señalizaciones en inglés,
mejor calidad en los puestos de comida y centros comerciales.
Según Serguéi Abramov, jefe de la división de las estaciones
nacionales de Ferrocarriles Rusos, “la principal tarea de la restauración es
convertir las actuales estaciones en centros de transporte que también cumplan
funciones para los negocios”.
“De hecho, estamos
creando las condiciones para un servicio de calidad dentro del marco de la
infraestructura existente. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las
estaciones son monumentos arquitectónicos,” dijo Abramov en una entrevista para
el periódico Izvestia.
Sin embargo, mantener la integridad arquitectónica de las
estaciones históricas, contribuyendo al mismo tiempo a hacer la ciudad más
atractiva, puede complicar la restauración.
“Es muy difícil
realizar una sería restauración o construir una instalación totalmente
moderna,” dijo Abramov. “No es lo que estamos haciendo ahora.”
Uno de los obstáculos principales al que se enfrentaron la
ciudad y sus restauradores fue quitar las tiendas y los cafés que rodeaban las
estaciones, muchos de los que habían surgido desde la caída de la Unión
Soviética y se consideraban 'antiestéticos'. Algunos de los propietarios se
enfrentaron en los tribunales a la administración de la ciudad para intentar
conservar su posición, pero pocos tuvieron éxito.
A medio camino
Borís Uborevich-Borovski, director del estudio
arquitectónico Ub_diseño y profesor en el Instituto de Arquitectura de Moscú,
aprueba el proyecto en general, pero dijo que todavía se trata de “algo que
está a medio camino”.
“Moscú es una ciudad
grande, y las estaciones de tren acorralan al resto de la infraestructura, haciendo la vida más
difícil,” dijo. “Hay muchas construcciones en torno a las estaciones que ocupan
un valioso espacio en el centro de la ciudad. Además, las vías del tren de
conexión a las estaciones cortan otro tipo de infraestructura”.
Uborevich-Borovski está a favor de la idea de trasladar las
estaciones desde el centro hasta lugares más cercanos a la circunvalación de
Moscú, algo parecido a lo que ocurre con los aeropuertos. Arguementa que así
habrá más espacio para construir la infraestructura necesaria y para aparcar
los coches.
Nuevos usos
La estación Belorusski, por ejemplo, fue construida a
finales de la década de 1860, cuando todavía estaba en las afueras de Moscú.
Ahora, sin embargo, Uborevich-Borovski cree que no hay necesidad de que los
pasajeros lleguen hasta el mismo centro. Muchas antiguas estaciones de Europa
se han convertido en galerías de arte, dijo, ya que es muy difícil construir
más vías de ferrocarril en el centro de las ciudades modernas.
Sin embargo, admite que la construcción de nuevas estaciones
será cara, incluso alejadas del centro.
“Si la ciudad no lo
puede hacer o el país no se lo puede permitir, solo queda una opción:
restaurarlas”, dijo. “Es necesario por la decadencia a la que están sometidas.
Los pasajeros que también utilizan las terminales aéreas están acostumbrados a
un cierto nivel de comodidad”. (Fuente: Olga Jrustaleva, The Moscow News)

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