lunes, 9 de marzo de 2015

Sobre el tren, y el país

Por Carlos Hughes

La decisión de estatizar el sistema de ferrocarriles no admite, en sí misma, reproches. Nunca debieron dejarse en manos de privados porque a diferencia de otros medios de transporte, y de otras industrias, su ecuación no está dada desde la economía sino desde el impacto social cuya ganancia no se cuenta, claro, en metálico.