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El tren de las nubes lleva al viajero hasta
4.200 metros sobre el nivel del mar
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Viajar en tren se ha convertido en una
alternativa para visitar lugares a los que otros medios de transporte no han
podido llegar. Entre los recorridos más exóticos que se realizan destacan: el
Tren a las nubes, en Argentina; el recorrido a Alausí, en Ecuador; el
ferrocarril Qinghai, en el Tíbet; o el tren colgante en Alemania.
Algunos entran en la categoría de los más
pintorescos, otros en los más altos del mundo. Unos son veloces y lujosos,
otros lentos y peligrosos, pero todos los trenes comparten la particularidad de
ser el único medio de transporte capaz de viajar a través de los lugares más
recónditos que existen en el planeta.
Para los arriesgados
Para los amantes de emociones fuertes, el
trayecto en tren por la colina La Nariz del Diablo, desde Riobamba a Alausí o
viceversa, en Los Andes de Ecuador, ofrece a sus pasajeros esas sensaciones en
un insólito trayecto en el que la locomotora avanza en zigzag.
La travesía que pasa por una colina de roca
casi vertical, brinda a sus pasajeros un
paisaje rodeado de montañas, enormes rocas, amplias zonas de sembrados y
frondosa vegetación.
En el viaje se enfilan 98 curvas y se
atraviesan los ríos Alausí y Guasuntos, así como un gran cañón llamado
Chiripungo, que en idioma quechua significa "Puerta del Frío".
Su principal característica consiste en
descender desde 2.340 a 1.816 metros sobre el nivel del mar avanzando en
zigzag, desplazándose hacia adelante y hacia atrás por la vía ferroviaria que
los ingenieros esculpieron en la escarpada colina.
El viaje, que se realiza en un tren con
capacidad para 130 personas tirado de una locomotora electro-diesel, permite a
sus pasajeros la posibilidad de instalarse, bajo su responsabilidad, encima de
los compartimentos del convoy para disfrutar de la vistas espectaculares.
El trayecto por La Nariz del Diablo forma
parte de una de las obras civiles más importantes que existen en Ecuador y
ofrece durante el viaje la posibilidad de conocer diferentes poblaciones al
igual que sus historias y costumbres.
Entre los más altos del mundo
Otras alternativas para disfrutar de
emociones intensas son dos de los ferrocarriles más altos que existen en el
mundo: el Quinghai, en el Tibet y el Tren a Las Nubes, en Argentina.
El Tren a las Nubes recorre 434 kilómetros
(ida y vuelta) por Los Andes argentinos en un trayecto que atraviesa 29
puentes, 21 túneles y 13 viaductos, y posee una capacidad máxima para 468
pasajeros.
Su principal atractivo es ascender hasta
4.220 metros sobre el nivel del mar en el punto más alto de su itinerario: el
Viaducto la Polvorilla, donde limita su velocidad a 35 kilómetros por hora y el
pasajero experimenta la sensación de tocar con sus manos el cielo.
Su trayecto dura quince horas, sale de la
ciudad de Salta (1.187 metros por encima
del nivel del mar) y para en San Antonio de los Cobres (3.774 metros), una
pintoresca localidad construida en una desértica cavidad, dos estaciones antes
del Viaducto de La Polvorilla.
Otra de las opciones para aquellos que
quieran estar más cerca del cielo es el viaje que realiza el Quinghai en el
Tibet, a una altura de 5.072 metros sobre el nivel del mar.
Esta vía que se construyó a pesar de las
dificultades por los bloques de hielo que se formaban entre las rocas y por los
-40 grados de temperatura, se caracteriza por tener el túnel y la estación
ferroviaria más alta del planeta. Tiene una capacidad para transportar a 863
personas desde la ciudad de Lhasa, capital del Tibet, hasta Xining, capital de
la provincia china de Quinghai, atravesando paisajes de una belleza
excepcional.
Otras rutas
Otro recorrido digno de mención es el que
permite subir hasta el pico Jungfrau, en Suiza, pues es uno de los más espectaculares
que se pueden realizar por los Alpes, en Europa.
Su estación, que se encuentra entre los
montes Eiger y Mönch, es considerada una de las más altas de Europa, con 3.454
metros de altitud.
Su trayecto se inicia en el puerto de
Kleinen Scheidegg hasta Jungfraujoch y durante este recorrido es posible ver
desde las ventanas de cualquier vagón, las estatuas esculpidas en el hielo.
También es posible durante este recorrido realizar paradas para esquiar o
escalar.
Entre los ferrocarriles más pintorescos de
Europa está el tren colgante de Wuppertal, en el estado alemán de Renania del
Norte-Westfalia. Son solo 13,3 kilómetros de recorrido pero valen la pena tanto
por el paisaje como por ir en un tren que no circula pegado a la vía, como casi
todos los del mundo, sino colgado de los raíles, por encima del río y de las
casas. (Por Viviana D'haro, grupoq.com.ar)

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