El Gobierno brasileño
anunció ayer que retoma el proyecto para la construcción de un tren de alta
velocidad entre Río de Janeiro y Sao Paulo, una obra calculada en unos 16.500
millones de dólares que prevé licitar en mayo de 2013.
La Agencia Nacional de
Transportes Terrestres (ANTT) publicó en su portal los detalles del concurso,
que tendrá una fase previa de consultas a la población para que haga
"sugerencias" sobre el proyecto hasta el próximo 24 de septiembre.
Según fuentes de la ANTT,
las empresas interesadas, nacionales o extranjeras, tendrán de plazo para
presentar sus ofertas hasta el 30 de abril del año próximo y la licitación se
fijará para el 29 de mayo próximo.
El concurso se dividirá
en dos etapas y en la primera se escogerá a la empresa o consorcio que
fabricará los trenes, con la obligación de transferencia de tecnología, y que
además se ocupará de operar el funcionamiento del sistema.
Después se elegirá a los
responsables de la construcción de las vías, las estaciones y el resto de la
infraestructura necesaria para el funcionamiento del tren, indicó la ANTT, que
ha calculado el coste total de la obra en 33.000 millones de reales (unos
13.000 millones de euros).
Hasta ahora, empresas de
España, Corea del Sur, Francia, Japón y Alemania han mostrado interés en el
proyecto, que apunta a construir una línea de alta velocidad a lo largo de 510
kilómetros entre las ciudades de Río de Janeiro y Sao Paulo, de donde saldría
un segundo tramo de 97 kilómetros hasta la vecina Campinas.
En los últimos meses,
autoridades españolas han reiterado al Gobierno brasileño su decisión de
promover la participación en el concurso de empresas con vasta experiencia en
trenes de alta velocidad, como Ineco y Renfe.
El proyecto surge hace
casi cuatro años y formaba parte de los preparativos para el Mundial de fútbol
del 2014, que se celebrará en Brasil.
Sin embargo, tres
licitaciones anteriores se declararon desiertas, porque las empresas
interesadas rechazaron ciertas exigencias del Gobierno brasileño, como el
establecimiento de unos precios considerados bajos para los pasajes.
El último intento se
realizó en julio del año pasado, cuando por tercera vez el concurso fue
declarado desierto.
El Gobierno de la
presidenta Dilma Rousseff ha propuesto que el 60 por ciento de la obra sea
financiado con créditos de la banca pública brasileña, lo que ya ha recibido el
necesario aval del Congreso.
Según los cálculos de las
autoridades, el que sería el primer tren de alta velocidad de América Latina
transportaría a unos 33 millones de personas en su primer año de operaciones y
esa cifra podría llegar a 100 millones para el 2030.
Muchos expertos
consideran muy complejo el proyecto, ya que habrá que construir 90,9 kilómetros
de túneles y otros 107,8 kilómetros de puentes y viaductos para salvar los ríos
y desniveles del relieve que presentan dos sierras que separan a Sao Paulo de
Río de Janeiro.
La recuperación del
proyecto se anunció una semana después de la presentación de un ambicioso plan
de concesiones al sector privado por 133.000 millones de reales (unos 52.400
millones de euros), con el que el Gobierno pretende mejorar la antigua
infraestructura del país y apalancar la actividad económica. (Fuente:
expansión.com )
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